Mi madre me dejó en una iglesia a los cuatro años, sonriendo mientras decía: “Dios te cuidará”… Veinte años después, regresó llorando y diciendo: “Te necesitamos”… Cuando supe por qué, deseé no haber preguntado nunca.
El banco bajo los vitrales Tenía cuatro años cuando mi madre me llevó a una iglesia silenciosa y me sentó en un banco de madera pulida. La luz del sol…









