PARTE 1
El sol de la tarde iluminaba los escaparates blindados de la joyería Garza, ubicada en la zona más exclusiva de la Avenida Presidente Masaryk, en Polanco. Las pesadas puertas de cristal se abrieron de par en par para dar paso a Mauricio de la Mora. No entró con la prudencia o la discreción de 1 hombre que acababa de firmar los papeles de su divorcio esa misma mañana. Entró con 1 sonrisa arrogante, del brazo de Sofía, 1 joven de 24 años que desbordaba ambición y un perfume demasiado dulce para la ocasión. Para Mauricio, ese era el día de su victoria definitiva. Estaba absolutamente convencido de haber conquistado el premio mayor: el prestigio intacto de la familia Garza, el control total del negocio joyero y, sobre todo, 1 herencia en efectivo de 50 millones de dólares.
—Escoge la pieza que más te guste, mi reina —le dijo Mauricio a Sofía, alzando la voz deliberadamente para asegurarse de que los 4 empleados presentes en la sala lo escucharan—. A partir de hoy, la mitad de todo este imperio es nuestro.
Mientras tanto, a 10000 metros de altura, Elena Garza observaba toda la escena en tiempo real a través de las cámaras de seguridad conectadas a su tableta. Su avión privado acababa de despegar rumbo a Europa. Durante 10 largos años, Elena había sido la esposa trofeo perfecta para la hipócrita alta sociedad de las Lomas de Chapultepec. Había abandonado su gran pasión por el arte y la restauración para convertirse en la sombra complaciente de Mauricio, 1 arribista profesional que disfrazaba su infinita codicia con trajes a la medida y modales ensayados.
El patriarca de la familia, Don Alejandro Garza, falleció hace apenas 3 semanas tras 1 larga enfermedad. Antes de que las flores del funeral se marchitaran, Mauricio ya había acorralado a Elena en la inmensa cocina de su mansión. Con 1 frialdad calculada que helaba la sangre, le exigió que firmara la transferencia inmediata de los 50 millones a 1 fideicomiso conyugal, argumentando 1 supuesta estrategia fiscal de emergencia. Elena, devastada por el duelo, estuvo a punto de ceder a la presión, hasta que descubrió la brutal verdad de la peor manera posible.
Esa misma noche, bajó al despacho buscando 1 cargador y encontró la computadora de Mauricio abierta sobre el escritorio. Allí leyó el archivo oculto titulado “Plan de Salida”: 1 calendario legal exacto para despojarla de todo su dinero, presentar la demanda de divorcio por sorpresa y huir de inmediato con Sofía. Los 85 mensajes intercambiados entre los amantes eran crueles; se burlaban del “viejo muerto” y de la profunda ingenuidad de Elena. Pero ella no derramó 1 sola lágrima. En su lugar, contactó al abogado de confianza de su padre.
En la joyería, Sofía señaló 1 collar de diamantes corte princesa valuado en 250000 dólares. Mauricio, sintiéndose el dueño absoluto del mundo, sacó su tarjeta negra y la lanzó sobre la bandeja de terciopelo con soberbia. La vendedora principal, que seguía instrucciones precisas de Elena desde el otro lado del océano, tomó el plástico con 1 calma sepulcral y lo deslizó lentamente por la terminal bancaria. La pantalla del pequeño aparato parpadeó por 1 segundo que pareció eterno. No podía creer lo que estaba a punto de suceder…
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